Próximo Evento

Sábado 11 de Noviembre - Taller Gratuito

INSPIRACIÓN

"Escucha tu corazón desde el silencio.

Nos enfocamos en encontrar respuestas fuera, sin darnos cuenta, que están dentro.

La vida nos habla constantemente desde lo más profundo de nosotros mismos, Solo hay que, preguntar y ella, nos responde, de múltiples maneras.

La imaginación es el nombre de la parte de nuestra "Consciencia que conecta con lo divino" Tú tienes más de lo que te imaginas, pero no te imaginas suficiente"  Eric Rolf (Extraído del libro "La vida en pocas palabras")

¡Te esperamos en el taller del 11 de Noviembre!

En Centre cívic el Sortidor - Plaza del Sortidor nº 12, Poble Sec
Horario: 17 h  a 19:30 h

25 de Noviembre - HOMENAJE A ERIC ROLF

Homenaje a Eric Rolf
Con la participación especial de su esposa Carmen Augusto

Queridos amigos, tal y como supongo todos sabéis, Eric, nuestro querido maestro, emprendió el 20 de agosto su último viaje. Se marchó, pero nos dejó, como el regalo que deja el amigo que se va, su calor, su cariño, su amor, el recuerdo de su mirada, de su sonrisa y, sus enseñanzas, ese mensaje que, a todos, de una manera u otra tanto nos ha marcado en nuestras vidas, esas enseñanzas a las que nos apuntamos para poder navegar poniendo nuestras velas al viento. Desde Alameda, asociación que nació con el objetivo de ayudar a difundir las palabras de Eric que conforman el paradigma del Camino del Sabor, queremos invitaros a participar en el homenaje vivencial que le ofreceremos el próximo día 25 de noviembre a las de la tarde en el de Barcelona, para compartir recuerdos y experiencias, con el ánimo de seguir haciendo aquello para lo que, según él no enseñó, hemos venido a este mundo: Escuchar, sentir y dar.

En Casinet d’Hostafrancs, C/Rector Triadó 53.
Metro: Sants Estació / Renfe: Barna Sants  
Horario: 17 h  a 20:00 h

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Queridos amigos de Alameda desde el dolor y el amor tenemos que informaros de que Eric Rolf, nuestro maestro, partió el 20 de Agosto en su último viaje.

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Regalo de despedida de Eric Rolf:

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Espacio para compartir

Cómo conocí a Eric

En esta vida todo nos llega cuando estamos preparados para ello y tan sólo cuando estamos buscando o, por lo menos, cuando estamos suficientemente atentos para poder reconocer y aprovechar aquellos regalos que la vida nos pone delante.

Hoy me gustaría compartir con vosotros cómo fue mi llegada a la Medicina del Alma y cómo conocí a Eric Rolf.

Voy a empezar mi relato, por poner una fecha, como si eso fuera importante en el continuo de nuestra vida, con el episodio de infarto de miocardio con que la vida me regaló hace ahora casi 15 años. En aquella época la persona que yo recuerdo estaba viviendo una temporada de mucho estrés, de mucho ruido, de estar muy fuera de ella misma, corriendo siempre, sin saber de qué quería escaparme ni a donde quería llegar. Aunque yo no fuera consciente de ello necesitaba detenerme, parar esa carrera loca en la que estaba inmerso y fue entonces, para concederme reposo y tiempo, cuando la vida me “regaló” un infarto.

A pesar del tiempo transcurrido creo recordar de una forma vívida el episodio. Recuerdo el dolor intenso y el trayecto en coche hasta el hospital, la tranquilidad al ingresar en él, con la sensación de que ya había llegado a donde tenía que estar y la vivencia de que todo aquello no tenía nada que ver con el hecho de morirse, que aquello era otra cosa, que tenía otra finalidad y que todo iba a acabar bien. Recuerdo la sensación al despertar de los sedantes, la alegría por estar aquí, por seguir vivo; una alegría plena, sin adjetivos, y que lo llenaba todo. Ya entonces me refería al infarto como un regalo o como una de las mejores cosas que me habían pasado en mi vida lo que provocaba la extrañeza y, en ocasiones, un cierto enfado entre las personas que me rodeaban.

Recuerdo que en días y semanas posteriores era muy consciente que mi vida había cambiado y que tenía que seguir cambiando si no quería repetir el episodio, así que tenía que buscar ayuda para aprender a vivir de otra manera, recurriendo entonces a lo que conocía y estaba a mi alcance: psicólogos y psiquiatras. Unos tres meses más tarde me realizaron unas pruebas para ver el estado de mi corazón y como, pese a que me habían diagnosticado un infarto importante, los resultados demostraban que estaba casi normal, que tan sólo se veía una pequeña señal del mismo y eso porque sabiendo el diagnóstico, se habían dedicado a buscarlo mucho.

Cosa rara, no me sorprendí por esos resultados, casi era lo que esperaba, y tampoco me cuestioné cómo era posible cuando según la ciencia el músculo necrosado no se recupera.

Un tiempo después, y a través de unos amigos oí hablar, por primera vez y de una forma indirecta de Eric Rolf y la verdad es que no me causó una buena impresión, lo que escuchaba me sonaba “raro” y con un cierto tufillo a algo sectario que me predisponía en contra. El tiempo fue pasando, supongo que yo iba cambiando, así como mi visión del mundo y de las prioridades en mi vida y Eric, de vez en cuando, iba apareciendo en conversaciones y, de alguna manera, iba despertando mi curiosidad. Era como si, de alguna forma extraña me estuviera llamando, hasta que un día me invitaron a ir a un curso suyo cuyo tema, que causalidad trataba sobre el amor, el único que ha dado en Barcelona sobre él, que yo sepa. Lo justo para una persona con un problema de corazón.

Mi primer contacto con Eric me impresionó. Aquella manera suya de mirarte en que eras consciente de cómo te estaba viendo, aquel “adivinar” tantas cosas de tu vida y de la los demás…pero lo más curioso era que todo lo que hablaba, todo lo que decía me tenía sentido, era como si fuera algo que yo hubiera sabido siempre y que él, con sus palabras, me estuviera recordando. Entendí como los corazones podían recuperarse ya que éramos nuevos cada día, segundo a segundo y como lo que estaba averiado podía estar reparado al segundo siguiente. Recuerdo poco y mucho de aquel curso, pues las cosas importantes de la vida, y tal vez todas lo sean, no pueden medirse en términos de cantidad sino de cualidad, pero sé que a partir de aquel día reconocí en Eric al maestro que había de enseñarme eso tan difícil, o tan sencillo, de que a esta vida hemos venido a tres cosas: escuchar, sentir y dar.

por Luis Hernández

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